NOMBRES POPULARES

DENOMINACION DE LOS FOSILES EN LA ANTIGÜEDAD
“PIEDRAS DEL RAYO”

BELEMNITES

CATALUÑA

En las sierras de los Pirineos, por las comarcas de la Noguera y del Pallars Jussà, afloran materiales margosos y calizos del jurásico marino que contienen un tipo de piedras, curiosas por su aspecto de balas de fusil o de cigarro habano, a las que los campesinos de estas comarcas denominaban, antiguamente, “pedres de llamp” (cast. “piedras de rayo”), pues las creían caídas de las nubes en las ocasiones en que se formaban tormentas que descargaban rayos.

LOGROÑO

A los belemnites que se encontraban por los alrededores de Jubera, en la comarca de Logroño, antiguamente, cuando se encontraban fragmentados se les llamaba popularmente “bordones” y cuando aparecían enteros, cosa menos frecuente: “hierros de lanza”. En ambos casos tal denominación popular era debida a su relativa semejanza, en el primer caso, con ciertas partes del típico bastón de los peregrinos: el bordón, si estuviera fragmentado, y en el segundo con la punta en forma de punzón de cierto tipo de lanzas primitivas que se usaban “en tiempo de los moros”.

Sabemos que hasta mediados del siglo pasado, en una gran parte de España, a los diversos tipos de belemnites, se les conocía por el nombre vulgar de:

Andalucía, Aragón, Castilla-León: balas de moro

Alicante: balas de piedra

Guadalajara: pitones

zonas catalanoparlantes: bales de moro y puntes de fletxa

La Rioja: hierros de lanza

Guipúzcoa: Santiagoren erromeroen pordoi arri y Santiyago’ren bordoi-makil-puskaren arri

zonas castellanohablantes: puntas de rayo o piedras de rayo

zonas catalanófonas: pedres de llamp.

Los “Bordones de santiago”, de Valgañón.

Torrubia  cita unas piedras belemitas o p. dactylos que se encuentran en la villa de Balgañon (actualmente Valgañón), distante 3 leguas de Santo Domingo de la Calzada, a las que los naturales de ese lugar llaman “Bordones de santiago”.

En el siglo I, Plinio "El Viejo" en el lapidario, contenido en Historia Natural, 37. 61., menciona este tipo de piedras como "lapis Dactylus Idaeus", es decir la "piedra dedo del (monte) Ida".


En el siglo VI, Isidoro de Sevilla, en el lapidario, contenido en Las Etimologias, 16.14.392, menciona una piedra interesante por sus supuestas virtudes medicinales, llamadas "lapis idaeus dactylus", el nombre y usos fueron tomados del lapidario de Plinio El Viejo.


En el siglo XVI, en 1546, Agricola (Georg Bauer), en Sobre la naturaleza de los fósiles, en realidad era un tratado de mineralogía, menciona la misma piedra dándoles un nuevo nombre creado por él mismo: "lapis belemnites", es decir la "piedra con forma de dardo".

En 1565, Conrad Gesner en Sobre los fósiles, las piedras y las gemas asocia, por primera vez en un libro, una imagen concreta al nombre del "lapis belemnites" y de otras "piedras figuradas", con lo que a partir de este momento y gracias a esta obra habrá menos confusiones entre nombre cultos y objeto Fosiles.

 En el siglo XVII, en 1664, Boetius (Anselmus de Boodt) en El Joyero perfecto o Historia de las gemas, el último gran lapidario de occidente, menciona que el "lapis belemnites" que está dotado de ciertas virtudes y diversos usos medicinales, también es conocido en Europa como "ceraunites", "coracias", "corybantes", "dactylus idaeus" y"lincurius".


En 1678, Martin Lister, en una carta a la Royal Society de londres, denomina a los belemnites "Lapides turbinati non spirati".


En el siglo XVIII, en 1747 Carlos Linneo, en su "Sistema de la Naturaleza" ya no cita a los belemnites como una piedra con propiedades especiales y usos medicinales, sino como los restos petrificados de un tipo de animales marinos indeterminados, formando parte del grupo de los "Helmintolithus" o " petrificaciones con forma de gusano" y constituyendo un género zoológico fósil, el de los Belemnites.


En 1754, fray José Torrubia, uno de los padres fundadores de la paleontología española, en una carta a la Société Géologique de France, informa que ha encontrado Belemnites en España.


En esta breve sucesión histórica, podemos ver como las denominaciones eruditas o nombres cultos de un tipo de fósiles, ha ido pasando por una serie de cambios, con el paso del tiempo, para finalmente, dar lugar a la formación de un antiguo nombre científico genérico: Belemnites, denominación científica que actualmente ya no está vigente, pero que ha dado origen, en diversos idiomas, a un nombre común : belemnites y cuyo prefijo "belemn-" ha sido utilizado para crear otros varios nombres científicos genéricos: Belemnella, Belemnitella, Belemnopsis, etc., en los que reubicar a una parte de los antiguos Belemnites.

Simultáneamente, al proceso antes relatado, la gente del pueblo ha estado creando y usando, para nombrar a esas mismas "piedras", diversos nombres alternativos, la mayoría de esas denominaciones populares se han perdido para la posteridad, puesto que nunca han sido registradas en ningún documento escrito. A pesar de todo, conocemos unos pocos nombres vulgares, por aparecer recogidos en diversos documentos escritos de los últimos siglos o por haberse conservado en el léxico del lenguaje rural.


Sabemos que hasta mediados del siglo pasado, en una gran parte de España, a los diversos tipos de belemnites, se les conocía por el nombre vulgar de "balas de moro" (Andalucía, Aragón, Castilla-León), "balas de piedra" (Alicante), "pitones" (Guadalajara)yen zonas catalanoparlantes como "bales de moro" y "puntes de fletxa". También sabemos que con anterioridad, se las había conocido como “bordones” o “bordones de Santiago”,hierros de lanza” (La Rioja) o como “Santiagoren erromeroen pordoi arri” y “Santiyago’ren bordoi-makil-puskaren arri” (Guipúzcoa) y también como "puntas de rayo" o "piedras de rayo" en diversas zonas castellanohablantes y en las zonas catalanófonas como "pedres de llamp".

TRILOBITES

PORTUGAL SEPTENTRIONAL

En la localidad de Canelas, agregada al municipio de Arouca que actualmente es muy famosa, en todo el mundo, por el reciente hallazgo de unas inusuales concentraciones de increíbles trilobites gigantes, antiguamente, se denominaba "faíscas", equivalente portugués de chispas, centellas o rayos.

DIENTES DE TIBURON

PORTUGAL CENTRO-SUR

En la región de Lisboa y en el centro de Portugal y también en el sur, en la región del Algarve, los dientes fósiles de tiburón que eran encontrados fueron considerados, tradicionalmente, como “piedras de rayo” verdaderas, siendo conocidos y denominados por los pobladores de esas zonas como “pedras-do-raio” o “pedras de raio”.

FOSILES JACOBEOS (Pecten)

CATALUNYA

En algunas zonas de Catalunya, en las que aparecen fósiles de bivalvos pectínidos, de distintos géneros, generalmente pertenecientes a los géneros Chlamys, Pecten, Pseudopecten y otros semejantes, correspondientes a diversas eras geológicas, tradicionalmente, se les han dado nombres populares, en catalán, que hacen referencia a su relación con el Santo Apóstol: “petxines de sant Jaume”, es decir: pechinas o conchas san Jaime y también “petxines de peregrí” o “petxines de pelegrí”, o sea pechinas o conchas de peregrino.

En el cerro del castillo de la villa de Orís, de la comarca de Osona (Barcelona) "desde siempre" se conocen unas conchas a las que los paisanos llaman, en catalán, “petxines de peregrí” o “petxines de pelegrí” , es decir, conchas de peregrino.

En la zona del Congost d’Erinyà, comarca del Pallars Jussà (Lleida) que comunica la Vall Fosca con la Conca de Tremp,  se podían encontrar en el cauce del río Flamisell, unas curiosas piedras con forma de concha de Santiago a las que las gentes de la zona llamaban "petxines de Sant Jaume".

GUIPÚZCOA

También en los alrededores de la misma ermita de Santiago, se hallaban unas piedras con forma de “veneras” o “conchas de Santiago”, cuya presencia en ese monte se explicaba de la misma manera y con la misma leyenda que en el caso de los belemnites citados anteriormente. Se partía del supuesto de que si ambos tipos de piedras (fósiles) aparecían juntas, y además ambas eran símbolos jacobeos, debían haberse generado al mismo tiempo y de la misma manera, es decir por efecto de la milagrosa estancia del Apóstol Santiago en la cumbre de la montaña predicando el evangelio a los guipuzcoanos de Astigarraga, cuando iban de camino a Galicia.
El nombre que se les daba en la comarca a este tipo de fósiles era “ Santiagoren erromeroen maskor arri”, es decir “piedra concha de los romeros de Santiago” o "Santiagoren maskor arri" es decir “piedra concha de Santiago” y también “Santiyago’ren txirlaren arri”, es decir “piedra concha de Santiago”.
Las curiosas piedras en forma de concha de Santiago, eran realmente fósiles de bivalvos del genero Pseudopecten aequivalvis, las mismas conchas fósiles que habían dado origen a las concavidades en las rocas de la parte alta de la montaña de Santiago-mendi, marcas interpretadas popularmente como las pisadas del caballo de santiago.

VALENCIA

En los márgenes del río Cazuma,  se puede observar una gran variedad de fósiles incrustados, pero en donde son más abundantes, es en el tramo llamado de "el charco de los Morteros". Antiguamente, en la llamada "poza de las Conchas" podían apreciarse numerosas “conchas peregrinas” de diversos tamaños.

ANDALUCIA (Granada)

En la localidad granadina de Montefrío se encuentran valvas sueltas de pectínido a las que los naturales del lugar, denominan “conchas de peregrino”. Se trata de valvas derechas e izquierdas inarticuladas.

Aunque desconocemos si existió alguna leyenda popular que vincule la presencia de este tipo de fósiles con el paso del apóstol Santiago por ese lugar, es muy probable que así fuera, puesto que ésta fue una creencia popular muy extendida en la península, en siglos anteriores.

BALEARES (Menorca)

En el sur de Menorca, a las conchas completas y valvas desarticuladas, fósiles, del bivalvo pectínido Pecten jacobeus , se las conocía, popularmente, por el nombre menorquín de "escopinya de sant Jaume" (cast. concha de san Jaime). Denominación totalmente justificada, por tratarse de la misma especie que han usado, tradicionalmente, todos los peregrinos que iban hacia Santiago de Compostela, iniciando su periplo ibérico desde puertos de las costas mediterráneas.

CANTABRIA (San Vicente de la Barquera)

En San Vicente de la Barquera, Cantabria, se daba el nombre de “huellas del caballo de Santiago” a unas figuras de forma ovalada que existían en las rocas cerca del antiguo camino de Santillán a Boria y sobre los acantilados de la pequeña localidad de Santillán.
Lo que la tradición popular creía, antaño, que eran las marcas dejadas por el caballo de Santiago, cuando, el santo acudió a aquel lugar, hacía cientos de años, para salvar a una doncella cristiana que estaba a punto de ser devorada por el Culebre de Santillán, los paleontólogos revelaron que en realidad eran un tipo de fósiles.
Se trataba de las valvas superiores o valvas operculares de un tipo de extraños bivalvos, considerados anómalos por tener ambas valvas muy distintas entre sí, forman el grupo llamado de los rudistas.

CASTILLA-LA MANCHA

En diversas zonas de la comunidad castellano-manchega, en las que tradicionalmente han aparecido bivalvos fósiles de diverso géneros de pectinidos que se asemejaban a la concha de peregrino, este tipo de fósiles han sido asociados con Santiago Apóstol. Esta vinculación queda de manifiesto por la motivación que ha orientado la nomenclatura popular usada, tradicionalmente, para denominarlos.
Los nombres más comúnmente usados para este tipo de fósiles han sido "conchas de Santiago" y "conchas de peregrino", pero también se han usado “conchas santas” y, a veces, "conchas del peregrino de Santiago".

GUADALAJARA (Molina de Aragon)

Fray José Torrubia (siglo XVIII ) recolectó, describió y representó gráficamente distintos ejemplares de bivalvos pectínidos, del Jurásico Inferior, hallados en diversas localidades del Señorío de Molina de Aragón (Guadalajara ), en su obra "Aparato para la Historia Natural Española".
Torrubia denomina a esos pectínidos fósiles usando los nombres vulgares por los que eran conocidos, en aquella época, por las gentes del lugar, aportando de esta manera algunas denominaciones populares: "Conchas Santas", "Conchas de Santiago" o "Conchas de peregrino".

Las “piedras con figuras de veneras” y las “piedras con figura de herraduras de caballos de los alrededores de Jubera.
Este tipo de piedras figuradas son fósiles de un tipo muy parecido al que ya hemos tratado, anteriormente, al hablar de los dos tipos de fósiles que existen en Santiagomendi de Astigarraga (Guipúzcoa), pero en este caso se trataría de bivalvos del Jurásico Superior (Oxfordiense) del género Chlamys y que han contribuido a generar el correspondiente folklore, muy semejante en ambos casos.

En el caso de las llamadas "piedras con figura de herradura de caballo", seguramente la expresión popular, se referiría a depresiones o concavidades de la roca, de forma semejante a la marca del casco de un caballo, resultantes de las impresiones o huellas dejadas en la roca por la superficie exterior convexa de las valvas de Chlamys sp. , constituyendo improntas o moldes externos cóncavos, formados al desprenderse la concha fósil de la roca matriz.

En el caso de las "piedras en forma de veneras", en unos casos se trataría de fósiles completos, cuya concha conservarían las dos valvas, o bien de fósiles constituidos por una sola valva, es decir por media concha y en otros casos se trataría de moldes internos constituidos por en el relleno de sedimento petrificado que reproducen las formas de la primitiva cavidad interna que quedaba delimitada por las dos valvas del molusco.

BIVALVOS

La leyenda, al mencionar la aparición de piedras con forma de corazón y considerarlas como un símbolo típicamente jacobeo, denominadas, popularmente, por los lugareños de la zona “piedras con figura de corazón” y también “corazoncitos de piedra” o, simplemente, “corazones”.
En realidad las piedras prodigiosas con figura de corazón, quizás pudieran ser moldes internos de lamelibranquios del Jurasico Medio a Superior, tal vez de los géneros Ceratomyopsis o Protocardia, o algún otro género con aspecto cordiforme similar. Aunque menos probable, las piedras con forma de corazón también podrían ser las conchas fosilizadas de braquiópodos del genero Nucleata.

ERIZOS

NAVARRA

En Abarzuza, en el Valle de Yerri y en Muneta, en el valle de Allín, a los fósiles de Micraster coranginum y a otros muy semejantes, pero no identificados: Micraster sp., se les denominaba haciendo referencia un supuesto uso en tiempos pasados, pues se les conocía como las “piedras que los cristianos utilizaban contra los moros”.
Es posible que los erizos de mar fósiles pudieran haber sido usados, como arma ofensiva arrojadiza, por los navarros contra los invasores musulmanes, pues reúnen algunas características físicas que los convierten en buenos proyectiles. Pero también podría tratarse de una referencia a un uso imaginario, supuestamente realizado en tiempos en que los navarros se enfrentaron a los sarracenos para defender o reconquistar su territorio.
Pero aunque los dos valles comparten la misma denominación, hay una diferencia sustancial, pues mientras que en el valle de Yerri los erizos de mar fósiles no tienen ningún nombre popular específico, en cambio, en el valle de Allín, también se les conocía por un nombre propio, el de “piedras de santa Lucía

Las cantellas, centellas y ramaskilluak del Valle de Araquil.
En Urrizola, en el valle de Arakil, a los fósiles de Micraster coranginum que eran los más abundantes, se les daban tres nombre distintos: cantellas, centellas y ramaskilluak, aunque a veces, estos nombres también se daba a otras especies indeterminadas de micraster: Micraster sp. Y, en menor medida, a los fósiles de Echinocorys vulgaris y de Echinocorys sp. Por ser mucho más raros.

El nombre “cantella” es muy probable que se trate de una deformación del término "centella", pues este nombre también se usaba en la misma zona para nombrar a este tipo de fósiles, siendo de uso mucho más común y absolutamente congruente con el uso popular que se le daba a este tipo de fósiles, como amuletos protectores contra la caída del rayo y contra la muerte por fulminación. Por lo tanto, ambas denominaciones manifiestan la creencia implícita de que se trataba de un tipo de piedras aéreas, de las que se suponían que acompañaban al rayo o a la centella en su caída desde la nube de tormenta.
El significado y etimología del nombre "ramaskillu" o "ramaskillua", a pesar de los esfuerzos realizados para descifrarlos, actualmente, aún nos resultan un misterio insondable, pero debido a que ha sido usado como un sinónimo de los dos anteriores, en esta zona, y como comparte con los otros, el mismo uso amulético y con la misma finalidad preventiva o repelente del rayo, nos permite suponer su asociación con creencias populares del mismo tipo.

Los “calbarros” y “galbarros” de diversas localidades del noroeste de Navarra (valles de las Améscoas), los “calvarros” de Aranarache y Zudaire (valle de Améscoa Alta), Ekala y San Martín (valle de Améscoa Baja), los “calvarris” de Eulate (valle de Améscoa Alta) y los “calvorros” de Galdeano (Valle de Allin).

Todos los nombres citados en el título de este apartado se usaban, hasta mediados del siglo XX, para nombrar a los fósiles de erizos de mar, del Cretácico Superior, contenidos en margas del Santoniense Superior. Especialmente se daba a los fósiles de Micraster coranginum que eran los más abundantes, aunque a veces, también se daba a otras especies indeterminadas de micraster: Micraster sp. Y, también, aunque más raramente, a los fósiles de Echinocorys vulgaris y Echinocorys sp.

Estos nombres populares de origen vasco, quizás puedan proceder de la contracción de dos palabras euskaras: kalpar (cast. calva) y arri (cast. piedra) para dar calparri que evolucionaría hasta calbarri y a partir de aquí aparecerían todos los demás derivados dialectales: calvarri, calbarro, calvarro, galbarro y calvorro.

En el supuesto de que la etimología que hemos propuesto sea acertada, el significado “piedra calva” debería hacer referencia alguna característica importante de este tipo de fósiles que sería la semejanza con la caja craneana de un cráneo humano, la parte que la anatomía denomina calvaria, nombre del cual deriva la palabra calavera.
Por tanto este nombre popular estaría motivado por la analogía observada, entre este tipo de fósiles de aspecto abovedado, redondeado, liso y blanquecino con la calvaria del cráneo humano, de aspecto parecido.

Tomemos como ejemplo, las denominaciones populares, de que disponemos en el momento presente, usadas hasta mediados del siglo pasado para designar a los erizos cretácicos del género Micraster, en tres zonas españolas, muy próximas geográficamente, pero no tanto culturalmente, ya que unas son de influencia cultural castellana y las otras de influencia cultural euskérica. En general se trataba de Micraster coranginum, que es una especie muy frecuente en esos territorios, de la que vemos que recibía nombres vulgares muy variados, con motivaciones muy diferentes y en dos lenguas distintas.

LIZARRAGA

En Lizarraga, en el valle de Ergoyena, los fósiles de Micraster coranginum, muy abundantes en la zona, eran conocidos, en euskera, con tres nombres: “sorgin arri”, “sorgin arria” y “sorrin arria”, nombres que, como en casos anteriores, también se aplicaban a los fósiles de Micraster sp. y a los de Echinocorys sp., que eran menos frecuentes.
A pesar del distinto nombre, los fósiles eran usados de la misma manera y con los mismos fines que en los casos citados anteriormente.
El nombre “Sorgin arri”, “sorgin arria”, es decir “piedra de bruja” quizás haga referencia al uso amulético que se les daba para conjurar las temidas tormentas portadoras de rayos y granizo, las cuales, antiguamente, se creían que eran conducidas por brujas o brujos que cabalgaban sobre las las nubes. Pero también nos pueda señalar que la cristianización no se consiguió la identificación de URTZ, ORTZ u OST con el dios supremo de la nueva religión y, entonces, se optó por favorecer la asimilación degradatoria de la antigua divinidad pagana, de forma que el “Urtz señor de los cielos” pasaría ser convertido en una “simple” bruja malvada conductora de tormentas terrorificas y destructivas.

Los cinco surcos ambulacrales, que presenta el caparazón del erizo de mar fósil, pudieran haber sido identificados, en tiempos anteriores a la cristianización, con el signo pagano de la pentalfa o pentafolia, razón por la cual, tras la cristianización, el fósil se asoció a las brujas puesto que eran las representantes de la religión antigua

PAIS VASCO

En esta comunidad autónoma, además de los fósiles ya citados en el capítulo anterior, en relación a su vinculación con Santiago Apóstol, tales como las llamadas "piedras de Santiago" de Andoaín (Guipúzcoa) que eran fósiles de Micraster coranguinum, del Cretácico Superior que en euskera eran conocidos como "Santiagoren arriak", y que se usaron como amuletos protectores contra el impacto del rayo, existen otros lugares en los que se relacionó a los fósiles con el temido rayo.

ALAVA

En la provincia de Álava, la cultura popular también había vinculado a los erizos de mar fósiles con el rayo, esta relación se manifiesta muy claramente en la denominación popular usada para nombrarlos hasta mediados del siglo XX, pues el rayo es el motivo onomástico que se eligió para crear el nombre popular con el que se conocía, en algunos lugares del norte de la provincia, un tipo específico de piedras.

Mientras que en Uzquiano (eusk. Uzkiano), en las Estribaciones del Gorbea, a los erizos de mar fósiles que se hallaban en su territorio, se les conocía popularmente con el nombre de “piedras rayo” que sería una forma abreviada de “piedras del rayo” , en la villa de Contrasta, situada en la Llanada Alavesa, actualmente pertenece al municipio del Valle de Arana, en la comarca de Salvatierra, a los abundantes erizos de mar fósiles que se hallaban en su territorio, se les conocía por el nombre popular de “rayos”, que también era una forma abreviada de “piedras del rayo”. Por tanto, de estas dos denominaciones populares, se puede deducir que, antaño, en Álava también existió la creencia de que este tipo de piedras extrañas (fósiles) tenían un origen aéreo y tempestuoso y que se trataba de piedras que habían acompañado al rayo en su caída, desde la nube hasta el suelo.

Por tanto, es muy probable que los erizo de mar fósiles, que en la Llanada Alavesa eran denominados “piedras rayo” y “rayos”, perteneciesen a diversas especies del género Micraster, lo cual, a su vez, daría coherencia conceptual a tal denominación.

En Álava se les daba los siguientes nombres : “arañas”y “erizos”,en Lagrán, “piedra de santa Catalina”, en Trespuentes y “piedras de san Esteban” y “piedras matacristos” o "matacristos", en otras varias localidades, de momento indeterminadas; “piedras rayo”, en Uzquiano y “rayos”, en la villa de Contrasta.

EUSKADI

En Urdiaín, en el Valle de Araquil, los fósiles de Micraster coranginum, muy abundantes en la zona, eran conocidos entre los lugareños con los nombres de “Jainkoaren arriya” y de “Jangoikoen arriya”, es decir “piedra de Dios” o “piedra del Señor del cielo”. Como en casos anteriores, también se habían aplicado a otros erizos de mar fósiles menos comunes, como Micraster sp. y Echinocorys sp.
Este nombre, según comenta J. M. de Barandiarán, parece remitirnos hasta una antigua divinidad vasca llamada In, equivalente en atributos y funciones a otra deidad prerromana, de los primitivos vascos, deidad responsable de diversos fenomenos celestes y meteorológicos, que era llamada Urtz, Ortz u Ost, según recoge la mitología euskérica.

El nombre dado a los fósiles parece señalar que tras la cristianización de esta zona, las piedras celestiales debieron desvincularse de las antiguas divinidades In, Urtz, Ortz u Ost y asociarse a la nueva divinidad Inko. Una razón para romper con la tradición, podría ser que sobre la parte superior de la piedra, era bien visible la marca representativa de la nueva religión: una cruz de cuatro brazos, formada por cuatro de los cinco surcos ambulacrales, la cual era el símbolo del todopoderoso dios de los cristianos.

VALLE DE ALLIN

En Aramendia, Galdeano y Muneta, en el Valle de Allín, los fósiles de Micraster coranginum, muy abundantes en esa zona, eran conocidos entre los lugareños, como “Piedras de santa Lucía” y también como “Santa Lutziarenarriak”.
Como en casos anteriores, ocasionalmente, estos mismos nombres habían sido aplicado a otros equinoideos fósiles, menos frecuentes, Micraster sp. y Echinocorys vulgaris.

GUIPUZCOA

En Guipúzcoa, en Oñate, se les conocía como “Sandailliren arriak” o “Sandailiren arriak”.

BRAQUIOPODOS

MONTE ERGA

También encontramos en Navarra otro tipo de fósiles muy distintos al de los equínidos cretácicos que han sido vinculados con el rayo, por la cultura popular, se trata de un tipo de braquiópodos jurásicos. El folklore euskaldun engloba estos fósiles dentro de una categoría de piedras consideradas virtuosas, conocidas de forma genérica, en euskera, como “Arri bedeinkatuak”, es decir “Piedras Benditas”, categoría de la que también formaban parte los erizos fósiles vinculados con Santiago o con Santa Catalina. En este caso particular, se trataba de unos fósiles procedentes del monte Erga que son conocidos, popularmente, por los habitantes de los valles de Arakil, Gulina e Imotz como “piedras de la santísima Trinidad”.

Estos fósiles se encuentran en el algunos puntos del camino que, desde Aguinaga, sube hasta la ermita de la Trinidad, situada en la parte alta del monte Erga, se trata de braquiópodos fósiles  concretamente de Rhynchonella decorata. Antiguamente, los peregrinos que en el día de la festividad ascendían hasta la ermita desde los pueblos de alrededor, recogían los fósiles en los puntos del camino en los que aparecían, pues los romeros atribuían a este tipo de piedras virtudes protectoras contra el rayo. Posteriormente, las piedras recogidas en la peregrinación, eran usadas como amuletos protectores contra la caída de rayos y contra la muerte por fulminación, de forma semejante a como se usaban los erizos fósiles en otras zonas. A estos fósiles en euskera se les denominaba “Hirutasun Santuaren arriak” es decir “piedras de la santísima.

.La idea de escoger a este tipo de fósiles se le pudo haber ocurrido, espontáneamente, al asociar el nombre popular de estos fósiles con el Espíritu Santo, pues en una gran parte de los territorios castellanos y aragoneses han sido denominados palomas o palomitas, de manera que podía comparar los muy distintos aspectos que adquiere una única y modesta rinconela, cuando es observada por distintos lados y perfiles, con el gran misterio de la Santísima Trinidad, “un solo Dios verdadero con tres personas divinas distintas: Padre, Hijo y Espíritu Santo (la paloma)” y mediante este ejemplo, hacer mucho más comprensible el tremendo misterio teológico a la mentalidad de los lugareños de la comarca.

NUESTRO AGRADECIMIENTO A ASTU DEL BLOG "FOLKLORE DE LOS FOSILES IBERICOS", por permitirnos el colocar en esta Web su trabajo, Gracias.

Para mas información dirigirse a su Blog: http://folklore-fosiles-ibericos.blogspot.com/

 

Página optimizada para una resolución de 1024x768 o superior
© Copyright Asociación Paleontológica Alcoyana Isurus
Reservados todos los derechos - Contenido y diseño: Ángel Carbonell y Manuel García Ávila